Breve Historia

Hace casi 100 años una suma de razones hicieron que un grupo de judíos rusos decidiera emigrar en busca de nuevos horizontes: las persecuciones a los judíos, los tristemente célebres pogroms, la situación económica, una guerra que se engendraba, un futuro impredecible, y tal vez el idealismo que en el trabajo de la tierra encontrarían un nuevo destino para ellos y sus descendientes.

100 AÑOS - COLONIA RUSA
RÍO NEGRO


Una suma de razones hicieron que un grupo de judíos rusos decidiera emigrar en busca de nuevos horizontes: las persecuciones a los judíos, los tristemente célebres pogroms, la situación económica, una guerra que se engendraba, un futuro impredecible, y tal vez el idealismo que en el trabajo de la tierra encontrarían un nuevo destino para ellos y sus descendientes.
Seguramente en conocimiento de la actividad de la Jewish Colonization Association, empresa filantrópica creada por el Barón Maurice de Hirsch, que permitió la instalación de diversas colonias de judíos rusos en Argentina (en Entre Ríos, Santa Fé, Buenos Aires, La Pampa y Santiago del Estero), emprendieron el largo viaje, que los transportaría desde esa Rusia Occidental convulsionada y pobre, hasta el puerto de Hamburgo, embarcándose para arribar a las costas de estos nuevos aires que los aguardaban.

Ese grupo inicial encabezado por Isaac Locev, recorrió parte en tren, parte en carreta, primero la zona del Río Colorado y del Valle Medio, encontrando en el sur de Argentina, en la amplitud de la Patagonia, en el Alto Valle del Río Negro, el lugar para asentarse.

Así se generó en 1906 una colonia independiente, de judíos rusos, que consiguieron, no sin trabas y burocracia, la concesión de las tierras, y se fueron sumando otros, que arribaron antes y después de la primera guerra mundial.

Con rudimentarias herramientas, con mucho esfuerzo, construyeron sus casas, desmontaron y emparejaron las tierras, incorporaron el riego, se iniciaron con el cultivo de alfalfa, siguieron con horticultura, viñedos, y por último frutales.

Sobrepasando las limitaciones originadas por el idioma, por su cultura, por su religión, por sus costumbres, por su autoprotección por el sufrimiento y padecimiento de generaciones, muchos de ellos integraron, con otros colonos, fundamentalmente de origen español e italiano, un modelo de producción y comercialización agrícola, construido sobre las bases del cooperativismo, que les redituó frente al esfuerzo permanente de dominio sobre la tierra y los sinsabores climáticos.

La solidaridad fue el cimiento sobre la que construyeron sus viviendas, labraron la tierra y educaron a sus hijos, dentro de su cultura y formándolos en las aulas de la escuela pública.

Vinieron para quedarse, pero la vida es puro movimiento, y algunos de ellos, y muchos de sus descendientes, terminaron diseminados en los diferentes asentamientos del Alto Valle del Río Negro y Neuquén, en Buenos Aires, en Israel, y por otras latitudes.

Pero en la vieja Colonia Rusa, no sólo quedaron los imborrables recuerdos del paso de los primeros colonos, de sus descendientes, no sólo permanecieron esas tierras que trabajaron, renovadas o no, allí está en otras viviendas y construcciones, quebradas o semiderruidas por el tiempo, el uso y el salitre: el salón comunitario.
El lugar de encuentro, de la liturgia, de la vida social, cultural y educativa de la población judía radicada en las Provincias de Río Negro y Neuquén, durante más de medio siglo.
 
Entre sus paredes despintadas, al atardecer, parecen surgir los murmullos de esa mezcla de idisch, ruso y castellano, de las conversaciones de los colonos, de los juegos adolescentes, de la gritería festiva de los niños; ese viejo edificio, símbolo del nuevo espacio que lograron ese grupo de colonos judíos, ha quedado como legado material, como monumento historico, como resumen del esfuerzo colectivo, como sentido de la vida.

En el 2006, se cumplen 100 años de la creación de la Colonia Rusa, queremos mantener vivo el recuerdo de aquella simiente, homenajear a aquellos colonos que la habitaron, transmitir a las nuevas generaciones el conocimiento de los ideales y solidaridad de la que estaban imbuidos.   

 

http://coloniarusa.com.ar

 

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De nuestro archivo fotográfico

(1911) Colonia Rusa. Primera inauguración de la Escuela nº 31
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Colonia Rusa. Primera inauguración de la Escuela nº 31 en la casa de Isaac Locev. (Laura Riskin)

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