La Colonia Rusa. Suplemento Rural Diario Rio Negro. Sábado 31 de julio de 2004

Sábado 31 de julio de 2004
Suplemento Rural Diario Rio Negro.
La Colonia Rusa .
 
Al despuntar el siglo, hacía tiempo que la Jewish Colonization Assotiation realizaba su obra en la Argentina, pero pese a su intensa actividad y al constante apoyo material del barón Mauricio de Hirsch, se desarrollaron en paralelo colonias agrícolas independientes y de igual origen. Esto ocurrió en cuatro provincias: Buenos Aires, La Pampa, Río Negro y Chaco. El primero de estos núcleos agrarios fundó Villa Alba en La Pampa en 1901, al que le siguió el de Médanos (provincia de Buenos Aires). Ambos grupos habían mantenido conflictos con la JCA y, en consecuencia, se habían apartado de ésta. Distinto origen tuvo la Colonia Rusa establecida en un extremo de la colonia agrícola General Roca en 1906.
La Colonia Rusa no fue fundada por la JCA ni por colonos en conflicto con ella; lo hicieron inmigrantes directamente llegados de Rusia (Podolia) con el fin de dedicarse al cultivo de la tierra. El 17 de agosto de 1906 el Boletín Oficial registra la cesión de tierras a los colonos. Ese año, siendo presidente Luis Sáenz Peña y ministro de Agricultura el ingeniero Escurra, gestionaron la radicación de 200 familias de colonos. El gobierno había efectuado una intensa propaganda invitando a colonizar diversas provincias, entre ellas Río Negro (entonces territorio nacional). La propuesta del gobierno se encuadraba en la Ley de Tierras (4.167, de enero de 1903) y consistió en “asignar hasta 200 lotes de cien hectáreas a todo colono ruso que aceptara, entre otras condiciones, pagar 2,50 pesos la hectárea (mínimo establecido por la ley) y trabajar 25 ha en cinco años”.
A mediados de 1906 llegaron las primeras familias: las de Isaac Locev (reconocido como el promotor de esta colonización y jefe espiritual de la misma), Fischel Liberman, Nota Kaspin, Samuel Resnick, Manuel Zilvestein, José Ulman y Bernardo Chrichener, entre otros. Durante una primera etapa arribaron 96 familias. Pocos eran agricultores; se trataba de escapar de la persecución étnica desatada en la Rusia zarista.
Meses más tarde comenzaron las dificultades. En 1907, los que seguían llegando se encontraron con que las condiciones originales habían cambiado: el precio de la hectárea había sido elevado a 50 pesos y se obligaba a los colonos a trabajar 25 hectáreas en dos años, condiciones extremadamente difíciles de cumplir y muy distintas a las que se habían difundido. Siguieron incansables reclamos, pero el gobierno sólo aceptó reconocer el precio original a los llegados en 1906. Se desconoce por qué la colectividad no optó por conformar una cooperativa de riego para acogerse a los beneficios que eso tenía en torno del precio de la tierra. A este traspié siguieron otros. Al llegar se encontraron con una tarea titánica, las tierras eran feraces pero había que desmontarlas y regarlas. En la zona donde se establecieron (entre Roca y Cervantes) no había nada.
Levantaron allí sus primeros ranchos, la sinagoga (aún en pie) y pozos semisurgentes de los que sólo salía agua salobre. Comenzaron con el desmonte y el emparejamiento de la tierra, y a éstas dificultades sumaron la del riego, que apenas llegaba al este del Pueblo Viejo y de modo deficiente. Las condiciones de vida eran terribles, según contaron testigos de la experiencia. Todo el trabajo se hacía a mano y llevaba un tiempo increíble. Para sobrevivir mientras sus fincas se armaban formaron cuadrillas de hombres que trabajaban en tierras cercanas, limpiando acequias y canales, desmontando y arando; las mujeres, por su parte, hacían huertas en sus predios. Varios de estos colonos tenían oficios y optaron por seguir desarrollándolos en el pueblo para zanjar las dificultades. Entre ellos había carpinteros, herreros y sastres. Algunos directamente instalaron comercios en Roca y abandonaron el sueño de vivir de la tierra.
En 1908 sólo quedaban 17 familias en la colonia, núcleo que perseveró en su afán de hacerse agricultor y que debió atravesar innumerables dificultades para ver verde donde sólo veían arena y plantas hostiles. Hecho el desmonte, al llegar el riego lo lograron. Sembraron alfalfa y vid. Años más tarde, en medio de las plantaciones, las precarias casas y la sinagoga, también construyeron una bodega. En 1912 el Censo de Territorios Nacionales registró 73 personas de nacionalidad rusa en el departamento General Roca. Si bien no todos permanecieron en la colonia, un número importante vio llegar finalmente el agua a sus sedientos canales y se radicó definitivamente en la zona.

Susana Yappert

 

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Colonia Rusa. Escuela nº 31. Promoción 1960. Parados (de izquierda a derecha): Maida; Reyes; Director: Elías Carlinsky; Maestra; Guido; Ilú. Sentados (de izquierda a derecha): Delgado; Casanova; Nélida Sour; Garrido; Carlinsky; Delgado. (Nélida Sour)

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